sábado, 26 de marzo de 2011

Hoy es la hora del planeta

Ecología, Práctica, Ahorro, Energía

Alejandro Jodorowsky me lo ha recordado: Hoy se celebra la hora del planeta, una iniciativa a nivel mundial para concienciarnos del ahorro energético. Si os apetece participar es fácil: solo hay que apagar la s luces y los aparatos eléctricos durante una hora, en España se celebrará a las 20:30. Cualquier día es bueno para el ahorro energético, pero un día como hoy es una efemerides especial, que en lugar de incitar al consumo incita al ahorro.

Saludos, que la paz prevalezca sobre la tierra.
Para más información:
http://www.horadelplaneta.es/que-es-la-hora-del-planeta.php
Para ver mi celebración del pasado año:
http://pedagogiapsicologia.blogspot.com/2010/03/la-hora-del-planeta.html

domingo, 20 de marzo de 2011

Práctica de primavera: banderas tibetanas

Banderas Tibetanas, Cuenco tibetano, Budismo Tibetano, Primavera,
Un año más, con el comienzo de la primavera, mi amigo Carlos me ha invitado a compartir con el una práctica de primavera: colocar banderas tibetanas entre dos grandes pinos. Colocar banderas Tibetanas es una práctica budista muy poética: se pretende que las bendiciones y buenos deseos escritos en las mismas se repartan por el mundo cuando el viento las agite al soplar. No es necesario ser budista para realizar esta práctica ni para disfrutar de ella, basta on tener alma de poeta.
Banderas Tibetanas, Cuenco tibetano, Budismo Tibetano, Primavera,Las banderas colocadas el año pasado están hechas jirones por el paso del tiempo, otra metáfora budista: la impermanencia de todos los fenómenos, si aplicamos la impermanencia a nuestra vida diaria nos daremos cuenta que todo pasa, los buenos y los malos momentos, incluso las crisis acaban.
Banderas Tibetanas, Cuenco tibetano, Budismo Tibetano, Primavera,Abrazar árbolesOtro acto poético: antes de subir al arbol le pedimos permiso y lo abrazamos. Esto nos ayuda a renovar nuestro vínculo con la naturaleza, nuestro vínculo con el mundo del que formamos una existencia no-separada. La "ayoidad", la ausencia de un yo separado es otra de las enseñanzas budistas, no podemos "ser" de manera separada, "intersomos" con todo lo demás.
Banderas Tibetanas, Cuenco tibetano, Budismo Tibetano, Primavera,En este caso para subir al arbol hacen falta algunos elementos y nociones de escalada, por suerte a nuestro amigo se le da bien la escalada arbórea. También se pueden colocar banderas en otros lugares más accesibles.

Banderas Tibetanas, Cuenco tibetano, Budismo Tibetano, Primavera,Las nuevas banderas ya están colocadas, la colocación de las mismas ha sido interesante: hemos intentado estar en silencio, concentrándonos únicamente el proceso.

Este tipo de prácticas puede ser realizada por toda clase de personas, creyentes o no, realizar nada tiene que ver con creencias, es todo acción y práctica: las creencias nos dividen, las prácticas nos unen. Lo importante es compartir un momento en el que rodeados de amigos y de naturaleza podamos implicarnos en algo que nos hace reflexionar y conectar.

Nota: Todas las fotos que aparecen en este artículo han sido tomadas por Rafa Téllez.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cooperando con la música

video

Nuestra lectora Helena nos ha mandado este video y este texto:
El nombre de la canción es Dueling banjos (Duelo de banjos ) y forma parte de la leyenda en la iconografía del cine. La secuencia aparece en la película Deliverance que aquí se conoció como "Amarga Pesadilla". El niño que toca el banjo no es actor, es un muchacho afectado por síntomas del espectro autista que vivía en la gasolinera en la que se paró el equipo de filmación, cerca del lugar donde se desarrollaba la película.
Cuando uno de los actores cogió una guitarra y empezó a tocarla cerca del chico, se estableció un increíble diálogo entre los instrumentos, y el autista se expresó acaso de la única forma que deseaba hacerlo.
Así surgió expontáneamente esta notable escena que el director Boorman tuvo la feliz idea de no excluir de la película.
Fíjáos en la expresión del chico. Al principio expectante y desconfiado, a medida que crece la intensidad de la música se va dejando llevar por ella hasta transformar su expresión perdida, en expresión de gozo, de inmenso placer, de alegría rescatada, gracias a ese guitarrista que "pasaba por allí".
Su sentido del ritmo y su maravillosa técnica es realmente sorprendente!!
El niño crece, brilla, vibra y exhibe su sonrisa, que la magia de la música hace aflorar al exterior.
Después, tras ese momento mágico, vuelve dentro de sí, dejando esa parte de su belleza eternizada en este film.
Verás un excelente duelo entre guitarra y banjo que marcó una época en la música y en el cine.